Contratar
y/o nombrar a los profesores que destacaron
en las universidades o los pedagógicos
no es una mala idea; después de todo
lo único que busca esta controvertida
norma es premiar a los alumnos de los colegios
públicos con profesores de calidad.
La norma considerada discriminatoria busca
alcanzar el bienestar de los miles de estudiantes
peruanos que jamás podrán
aspirar a estudiar en un colegio privado.
Ya vemos por ejemplo, que años atrás,
la contratación desmesurada de profesores
de deficiente preparación académica,
ha contribuido a disminuir los niveles de
calidad.
Pero también se puede tomar como
válido aquel argumento de quienes
sostienen que este requisito vulnera el
principio de igualdad de oportunidades.
Ellos indican que las calificaciones no
reflejan realmente la capacidad profesional
de los docentes, debido a que en nuestro
país aún persiste la formación
memorística.
Ahora que se ha acrecentado el conflicto
entre el gobierno central y los regionales
por este espinoso tema, queda esperar que
se abra paso al diálogo para buscar
un acuerdo que no se desligue de la razón
fundamental de esta norma que forma parte
del proceso de mejoramiento de la calidad
educativa.
Si ambas partes se mantienen intransigentes
por no cargar con la responsabilidad política
de esta medida, los que terminarán
perdiendo serán los docentes y los
alumnos. Al no pagárseles a los profesores
contratados pasando por alto este requisito
fundamental, es posible que vengan los paros,
se suspendan las clases y los estudiantes
terminen perdiendo tiempo.
Lamentablemente, con este tira y jala, el
país pierde, pues tendrán
que pasar unos años más, sumido
en el subdesarrollo con calificaciones en
rojo. Y eso no es broma, pues aunque los
gobernantes saben que una nación
que no apuesta por la Educación jamás
podrá aspirar a seguir creciendo,
muy pocos se atreven a darle el lugar que
merece.
En el llano, tampoco contribuyen aquellos
profesores que queriendo pasar de “muy
vivitos”, falsificaron documentos
para aparentar ser del “tercio superior”.
Todos ellos han quedado desacreditados para
ejercer la carrera docente. El hecho de
estar desempleados, no justifica en nada
este accionar propio de mediocres. |